Reconozco con rubor que nunca he tenido la oportunidad de mirar un átomo por un microscopio de verdad ni el cielo estrellado por un telescopio de verdad. Miro el cielo y la tierra a simple...

Quiero invitar a la esperanza, a pesar de todo. Una esperanza probada y recia, alegre y tenaz. La esperanza de Jesús. La esperanza sufrida, profunda y serena de tantos profetas y profetisas de siempre. La...

50 años después… Yo era un novicio franciscano de 17 años en el convento de Zarautz, cuando adquirí los documentos del Vaticano II. Era el año 1969. Una tía, mi madrina, me había dado 500 pesetas,...