Salve, Adviento!

Salve, Adviento,
pregonero de la Buena Noticia,
umbral de la esperanza,
madurada en larga espera;
tú orientas nuestro espíritu
hacia la eternidad,
pues tu cumplimiento presente
es promesa de cumplimiento.
Salve, Adviento,
pregonero de la Buena Noticia.

Los alegres días de la salvación
ya amanecieron,
y seguimos esperando
el total cumplimiento del Reino:
el que era de venir advino,
pero sin venir del todo;
el que advino es el que viene
por mares de esperanza.
Los alegres días de la salvación
ya amanecieron.

Como del corazón del invierno
brota la primavera,
así entramos cansados y lentos
en el tiempo nuevo,
transformándonos, renovándonos;
a golpe de justicia
humanidad y mundo nos conformaremos
al designio de Dios.
Como brota la primavera
del corazón del invierno

Y así vivimos,
en Adviento permanente
hasta que el Reino de Dios
se realice plenamente.
Lo que esperamos y deseamos
ha venido ya,
y ha de mejorar y modelar
todo el mundo con su levadura.
Y así vivimos,
en Adviento permanente

(Bitoriano Gandiaga, poeta vasco franciscano)
Traducido del euskera por José Arregi



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