Te felicito, hermano Flannery

Leo que el sacerdote redentorista irlandés Tony Flannery se ha plantado definitivamente ante la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Luis Ladaria SJ. ¡Enhorabuena, hermano Tony, pues optas por la vida, con su gloria y su cruz!

Flannery fue suspendido del sacerdocio clerical y condenado al silencio absoluto en 2012 por su defensa de la ordenación sacerdotal de mujeres y su oposición a la moral sexual del magisterio vaticano. El pasado mes de julio, la Santa Sede –sin ni siquiera haber hablado con él–, le propuso como única solución la firma solemne de la siguiente declaración:

“Yo, P. Tony Flannery C.Ss.R., me someto a todas las proposiciones doctrinales mencionadas anteriormente dadas por la Congregación para la Doctrina de la Fe en lo que se refiere a la enseñanza de la Iglesia sobre el: 1. Reserva del sagrado sacerdocio sólo para los hombres; 2. La licitud moral de las prácticas homosexuales; 3. El reconocimiento legal del matrimonio entre personas del mismo sexo; y 4. La Teoría del género”.

Terrible la forma para un fondo tan ridículo y fuera del tiempo. He ahí la jerarquía que somete y la letra que mata. He ahí en qué queda la Buena Noticia de Jesús para este mundo lleno de pandemias. He ahí la primavera del Papa Francisco, que ya va hacia su séptimo año sin que nada sustancial haya cambiado.

Tony Flannery se ha negado a firmar, por poderosas razones teológicas y, sobre todo, por la dignidad, la libertad y la vida. “No podría vivir conmigo mismo si firmara este documento”, ha declarado.

Un inmenso abrazo, hermano Tony. Que te conforte la compañía de incontables hombres y mujeres que desean vivir hoy la fidelidad creadora al Evangelio de Jesús. Que sigas sintiendo en los días más oscuros la libertad y el aliento, la frescura y la sonrisa del Espíritu de la vida. El Espíritu bendito de todos los génesis, éxodos y pentecostés en todos los universos.



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