Mujeres y hombres de ojos abiertos entraron en el Silencio y miraron con atención. Escucharon lo Inefable, vieron lo Invisible. Y, sin ser perfectos, se volvieron testigos, profetas herejes, subversivos pacíficos, amigos de la vida, de la bondad feliz.

Necesitamos a Jesús
/en Reflexiones, Testigos de Luz /por José ArregiQuerid@s amig@s: En estos días pasados se fueron de Arantzazu las últimas golondrinas. Las primeras en venir han sido las últimas en irse: las golondrinas roqueras. Siempre es así. Y así les enseña el mismo misterio que enseña al nardo a florecer cuando las golondrinas se van. El mismo misterio los cuida, nos cuida. Hoy […]