El Vaticano y la homosexualidad
Queridos amigos y amigas: ¡que tengáis la paz de Dios! Muchas cosas nos hacen perder la paz, y sentimos cuán frágiles somos, tan frágiles como ese petirrojo desamparado que busca una miga y un poco de calor en este Arantzazu cubierto de nieve. Cuando perdemos la paz, es como si perdiéramos a Dios, aunque Dios […]
